Proyecto Djehuty

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Los patios de las tumbas de Djehuty y Baki

José Manuel Galán Allué

El “Proyecto Djehuty”, en consonancia con la tendencia actual de excavar y estudiar el monumento funerario de forma integral, incluyendo el exterior, ha dedicado especial atención, durante las cinco campañas anuales de trabajo de campo llevadas a cabo hasta la fecha, a la excavación de los patios de entrada.

El patio de entrada a la tumba de Baki, supervisor del ganado de Amón, de comienzos de la dinastía XVIII, era hasta ahora totalmente desconocido. Se encuentra al noreste de la tumba de Hery (TT 12), unos dos metros más arriba de la falda de la colina (por esta razón salió a la luz antes que el propio patio de Hery). Las dos tumbas se conectan entre sí por dentro. El interior no se ha excavado todavía, pero el exterior, el patio, fue descubierto en la 4ª campaña (fig. 1).

La fachada fue construida con bloques de piedra caliza, y las jambas de la entrada con arenisca. Las jambas están inscritas con un texto en dos columnas, y algunos de los signos todavía conservan restos de color amarillo. La inscripción vertical de las jambas solicita la invocación de ofrendas para el propietario del monumento, terminando con su nombre y el cargo principal que desempeñó en vida (ver artículo de J. M. Serrano, “Baki, supervisor del ganado de Amón”).

El patio de entrada al monumento funerario posee unas dimensiones algo reducidas: 4,52 m. de largo, por 3,75 m. de ancho. El vano de entrada a la parte interior tenía la anchura habitual, 0,90 m., justo la anchura para dejar pasar un ataúd. Los muros laterales tienen en su estado actual 1,34 y 1,18 m. de altura, y por la parte que da al patio estaban recubiertos de un enlucido. Sin duda, uno de los aspectos más interesantes es que conserva en bastante buen estado su entrada. La entrada, en el lado sur, se define mediante la elevación de dos muros de adobe a los lados, de 0,45 m. de grosor y que en la actualidad tienen 0,67 y 1,59 m. de altura. Los muros de adobe dejan una apertura en el centro de 0,90 m., y en el umbral se conservan un par de escalones de adobe que hay que subir para entrar al patio (fig. 2).

En la 5ª campaña sacamos a la luz por fin la entrada al patio de la tumba de Djehuty (TT 11). El patio de Djehuty mostraba unas características muy particulares.

La fachada y parte de los muros laterales del patio habían sido tallados con extensas inscripciones (una estela biográfica y otra con un himno a Amón-Ra) y con escenas de banquete y ofrendas funerarias, además de incluir una o dos estatuas del propietario en las esquinas. Esto es una circunstancia excepcional, pues en la mayoría de los casos las fachadas no se decoraban, y solo las jambas y el dintel de la puerta eran inscritos con un texto de invocación de ofrendas en nombre del propietario (como en la vecina tumba de Baki que acabamos de describir). En el mejor de los casos se tallaba, además, una imitación de una “fachada de palacio”, como en la tumba de Useramón (TT 131) y de Puiemra (TT 39). Este último es, tal vez, el único oficial de la época junto con Djehuty que decora profusamente la fachada con inscripciones, tanto biográficas como himnos religiosos.

La fachada mide unos 3 m. de altura. Puesto que no se ha excavado todavía por encima de ella, no sabemos si estuvo recrecida con bloques de piedra, o si tenía algún tipo de superestructura que coronara la fachada. Si bien la anchura del patio de Djehuty entra dentro de los parámetros normales, pues la fachada mide 7,60 m. de lado a lado, la longitud del patio es realmente excepcional: nada más y nada menos que 34 m. de largo (fig. 3). Es decir que el patio de Djehuty supera al de Rekhmira en 15 m.

Los muros laterales del patio están tallados en la roca y la parte de arriba sigue el perfil descendente de la ladera de la colina. Los muros de piedra mantenían la altura inicial por medio de hileras de adobes colocadas sobre la piedra. A mayor distancia de la fachada más hileras de adobes eran necesarias colocar, lo que provocó que, a unos 12 m. de distancia, gran parte de los adobes de ambos muros se desplomaran sobre el suelo. A partir de los 12 m., cuando toca el suelo la roca de los muros laterales, éstos se alargan artificialmente. El muro este se prolonga por medio de un muro de mampostería, elevado con hileras de adobes (fig. 4). La anchura del muro es de 0,80 m. La mampostería se construye a base de bloques de piedra caliza bien tallados por la parte que da al interior del patio y unidos por medio de mortero.

El muro oeste, sin embargo, no utiliza mampostería, solo ocasionalmente se apoya en alguna piedra de gran tamaño que le sirve de base. En su mayor parte las hileras de adobe se suceden ininterrumpidamente desde el suelo hasta arriba. A una distancia de 16 m. de la fachada, el muro oeste, con 1,00 m. de grosor y construido enteramente con adobes, alcanza una altura de 2,91 m. (fig. 5).

Las dimensiones de los adobes empleados en la construcción de ambos muros oscilan entre los siguientes valores: 35/39 cm. de longitud, 16/18 cm. de anchura y 10/12 cm. de altura. Los adobes se unen entre sí mediante una capa de mortero blanquecino de unos 2 cm. La parte de los muros que da al patio, tanto la roca, como la mampostería y los adobes, estaba recubierta por una capa de mortero enlucida, que todavía se conserva en varios lugares.

La entrada al patio es ligeramente más estrecha que la fachada; mide 6,30 m. Cada uno de los pequeños “pilonos” mide 1,80 m. de longitud y el vano de la entrada 2,70 m. Los “pilonos” tienen una anchura entre 0,82 y 0,85 m., y conservan una altura máxima de 0,68 m., siendo difícil estimar cuál habría sido su altura original (fig. 6). De todas formas, no parece que fueran demasiado altos, entre otras razones, porque no se ha hallado una cantidad significativa de adobes caídos por el suelo (como pasa en la parte central del patio). Los “pilonos” bajan una hilera de adobes más en la cara exterior que por dentro del patio, lo que parece indicar que habría un pequeño escalón en la entrada, es decir, que el patio de Djehuty estaba ligeramente más elevado que el terreno justo por fuera de la entrada, como ocurre también en el vecino patio de Baki.

El patio de Djehuty no está perfectamente alineado con la planta de la parte cubierta del monumento funerario, cuyo eje lo compone el pasillo que conduce a la cámara más interna, sino que se desvía ligeramente hacia el este. Esta desviación pudiera responder, tal vez, a la presencia de un monumento anterior justo delante de la tumba de Djehuty, a unos treinta metros de su fachada, aunque las verdaderas razones no podrán conocerse hasta que no se excave la zona en cuestión (fig. 7).

Dentro del nuevo enfoque arqueológico que revaloriza el exterior de los monumentos, el “Proyecto Djehuty” puede ofrecer datos de gran interés y contribuir sustancialmente a la comprensión integral de los monumentos funerarios tebanos de época de Hatshepsut y Tutmosis III.