Proyecto Djehuty

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Estudio de dos depósitos funerarios de recipientes cerámicos saítas

Mª José López Grande y Elena de Gregorio

Presentamos en este artículo el estudio de dos depósitos funerarios de recipientes cerámicos hallados en el transcurso de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la necrópolis de Dra Abu el- Naga (Luxor, orilla occidental) por el Equipo Djehuty durante la campaña de 2005, realizada entre los meses de enero y febrero.

El interés de uno de estos conjuntos, hallado en el lado noroeste del sector 9D.01 y denominado en el momento de la excavación UE-12, radica en que conforma una ofrenda funeraria singular compuesta por recipientes de tipología diversa, alguno de los cuales contenía significativos restos orgánicos, en concreto, un largo mechón de cabello envuelto en una pieza de lino de forma rectangular anudada en sus extremos formando un atillo, para proteger así su contenido. El hallazgo resulta sumamente interesante pues sabemos por diversas fuentes textuales egipcias que los cabellos humanos estuvieron asociados a la práctica del ritual de “apertura de la boca”, bien documentado en las fuentes iconográficas y textuales (Otto: 1960, passim; Goyon: 1972, passim; Schulman: 1984, 169-196), destinado a que el difunto alcanzara una nueva existencia después de la muerte.

El otro conjunto de recipientes cerámicos fue hallado en el sector 8D.01, frente a la tumba de Djehuty (TT 11). Es de menor entidad que el anteriormente mencionado pero constituye en sí mismo un depósito funerario conformado por dos recipientes cerámicos cuya morfología y materia prima coinciden con los de algunas de las vasijas que integran el depósito funerario del sector 9D.01 ya aludido.

Circunstancias del hallazgo del depósito funerario de recipientes cerámicos UE-12 y su denominación posterior UE-12 sm3 1.

La excavación de la zona correspondiente a los patios de las tumbas en estudio por el Proyecto Djehuty se inició en febrero de 2002, progresando en la delimitación y conocimiento de dichas estructuras en los trabajos realizados en las sucesivas campañas. Estas excavaciones han sacado a la luz numerosas piezas de carácter funerario, algunas relacionadas de forma muy directa con las tumbas excavadas en la colina, pero otras muchas provenientes de enterramientos posteriores (Galán: 2004b, 101).

Durante la cuarta campaña, realizada en los meses de enero y febrero de 2005 se descubrió, en el lado noreste del sector 9D.01, ubicado en el espacio que corresponde al patio de la tumba de Djehuty (TT 11), un depósito de recipientes cerámicos (UE-12) en el que en el momento de la excavación destacaban dos grandes vasijas cuya morfología se percibía con claridad, dada su relativa buena conservación (fig. 1, a-b). Una de ellas es de gran tamaño y forma globular desprovista de asas. Apareció prácticamente completa aunque con el cuello y borde perdidos (fig. 2, a-b). Estaba colmatada de un relleno terroso que fue analizado posteriormente. La otra vasija estaba situada a 150 cm. de distancia de la anterior; era también de grandes dimensiones, con forma alargada y sin asas (fig. 3, a-b). Fue hallada fragmentada en varios pedazos que mantenían su cohesión in situ. Ambos recipientes fueron hallados tumbados, aparentemente colocados sobre la tierra.

Bajo estas piezas y asociadas a ellas aparecieron restos de tablones de sarcófago o ataúd en muy mal estado de conservación, y un cráneo humano, además de piedras de reducido tamaño y abundantes fragmentos cerámicos a partir de los cuales pudieron reconstruirse otras tres grandes jarras de forma alargada, sin asas, una de ellas completa (fig. 4, a-b) y dos fragmentarias (fig. 5, a -b); (fig. 6, a-b). Un recipiente más, una pequeña vasija provista de asas, pertenece también a éste conjunto (fig. 7, a-b). La parte superior de la misma: el borde completo, uno de los hombros, parte del galbo y un asa pequeña, pudo reconstruirse parcialmente a partir de los restos hallados en el conjunto excavado del depósito; el resto de esta vasija no fue, por el momento, localizado.

Los seis recipientes hallados y total o parcialmente reconstruidos, conformaban un interesante conjunto de vasijas que en el momento de su emplazamiento en el territorio de la necrópolis constituían un depósito de carácter funerario. La morfología de los vasos, además de ciertos detalles técnicos y de acabado de los mismos, permitieron estimar para el conjunto, desde su localización, una cronología correspondiente a los últimos momentos del Tercer Periodo Intermedio o principios del Periodo Saíta (c. 650 a.C.) dados los paralelos conocidos para los distintos recipientes y asociaciones de vasijas similares, hallados hasta la fecha en el mismo ámbito de la necrópolis tebana (Guksch: 1995, Abb. 48; Abb. 50; Aston: 1996, 49-54, figs. 157,3 y 158,1,3; Rose: 2003, 203, fig. 1). El contenido de una de las jarras del conjunto de cerámicas hallado en UE-12, la mostrada en nuestra fig. 3, a-b, nos permite individualizar este depósito, entre otros hallados en el entorno de las tumbas de Djehuty y Hery (TT 11 y TT 12, respectivamente) y denominarlo “Depósito funerario cerámico UE-12 sm3 1”, por las razones que explicaremos en las páginas que siguen.

Otros depósitos funerarios de recipientes cerámicos hallados en la zona excavada.

En una zona próxima al lugar en el que fue hallado el depósito funerario UE-12 sm3 1, excavada también en la campaña de 2005, aparecieron dos jarras alargadas, de la misma tipología que las halladas en el depósito funerario aludido anteriormente (figs. 2-6), y de cronología similar (c. 650 a.C.). Las dos vasijas fueron encontradas en el sector 8D.01, frente a la tumba de Djehuty, tumbadas sobre el terreno (fig. 8), una junto a la otra. La boca de una de ellas presentaba una pieza de lino que la cubría parcialmente aunque no la taponaba; ambos recipientes aparecieron vacíos (fig. 9, a-b; fig. 10, a-b). No lejos de estas cerámicas se hallaron dos cuerpos momificados que presentaban un precario estado de conservación, aparentemente manipulados en un momento posterior al de su enterramiento. No podemos asegurar que las dos jarras del pequeño depósito hallado en 8D.01, o que el depósito funerario UE-12 sm3 1, hallado en el sector 9D.01, estén relacionados con estos cuerpos, si bien su proximidad es llamativa.

Consideramos las dos jarras aparecidas en el sector 8D.01 un depósito funerario de recipientes cerámicos, de menor entidad que el anteriormente mencionado, pero que sin duda y a pesar del número más escaso de piezas que lo componen (dos vasijas frente a las seis que integran el depósito funerario UE-12 sm3 1) responde a las creencias funerarias de las gentes que hacia mediados del siglo VII a.C. seguían utilizando aquel lugar como un campo santo.

Otro importante depósito funerario de recipientes cerámicos que reúne diversas e interesante vasijas fue hallado durante los últimos días de la segunda campaña, realizada en 2003, y en los primeros días de la tercera campaña, en enero de 2004. Apareció en las inmediaciones de los restos de la pirámide que coronó en su día la tumba de Hery (TT 12), dentro de un pozo de 150 cm. de profundidad (Galán: 2004a: 96). El conjunto es un depósito de restos relacionados con el proceso de momificación y presenta grandes recipientes que incluyen tapones, precintos y cuerdas. La tipología de los distintos recipientes que integran este depósito permite sugerir para el hallazgo una fecha del Periodo Saíta próxima al 600 a.C., pero todo el conjunto –contenedores y contenido- se encuentra todavía en proceso de estudio.

Descripción de los recipientes cerámicos del depósito funerario UE-12 sm3 1.

Los seis recipientes que componen este conjunto de cerámicas tienen paralelos muy claros en otros depósitos similares de finalidad ritual, datados entre finales del Tercer Periodo Intermedio y el Periodo Saíta, hallados en distintas zonas de la necrópolis tebana (Guksch: 1995, Abb. 48; Abb. 50 y Aston: 1996, 49-54, figs. 157,3;158,1,3; Rose: 2003, 203, fig. 1). Han sido localizados en las inmediaciones de importantes tumbas más antiguas que pertenecieron a personajes relevantes del Reino Nuevo como las de Ramose (TT 55), Amenenheb (TT 85), Najt-Min (TT 87) o Men-Jeper-Ra-Seneb (TT 79), entre otras, y están asociados a la actividad funeraria que se mantuvo vigente hasta finales del Periodo Saíta en las antiguas necrópolis privadas de la orilla occidental de Tebas. En ese tiempo los patios de las tumbas antiguas debían estar prácticamente colmatados, y los depósitos funerarios solían alojarse en pozos o fosas practicados al efecto en el relleno de colmatación

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La descripción de vasijas que integran el depósito funerario UE-12 sm3 1 es la siguiente:

Identificación arqueológica: 9D.01 25/1/05 93.04

Objeto: vasija cerámica.

Morfología: jarra globular, de base inestable, desprovista de asas. No conserva el cuello ni el borde, pero su forma completa nos resulta conocida por paralelos hallados en contextos similares en la zona tebana (por ejemplo, Aston: 1996, fig. 158, 1,3). Conserva en altura 41,3 cm. y su anchura máxima es de 29,4 cm.

Material: arcilla aluvial depurada, con aportes de arcillas margosas (J.D. Bourriau et alii: 2000, 19-25) que le dan un aspecto cuidado.

Acabado: la superficie exterior de la vasija está convenientemente alisada, presentado marcas impresas de aspecto espigado que corresponden a la impronta dejada por los cordeles utilizados por el alfarero en el momento inmediatamente posterior al modelado de la pieza, procurando con ellos mantener la forma dada al recipiente y evitar que el peso de la propia materia prima utilizada en su elaboración pudiera deformarla cuando ésta aún estaba blanda.

La superficie externa incluye una decoración a modo de banda ancha, pintada en blanco, que surge sobre el cuerpo del recipiente a unos 13,9 cm. desde su base, y que discurre en espiral, en sentido ascendente, imitando una pieza de lino a modo de venda que cubre el recipiente y que se ensancha en la parte superior del mismo. En la parte inferior de esta decoración se aprecian unos trazos pintados en el mismo color blanco, que posiblemente simulan flecos o hilos de la pieza de lino representada.

Identificación arqueológica: 9D.01 25/1/05 97.01

Objeto: vasija cerámica.

Morfología: jarra alargada de anchura irregular y base inestable, desprovista de asas y cuello. Presenta borde alargado, algo entrante, convexo al exterior. La boca está muy deformada y el cuerpo algo distorsionado, probablemente porque la vasija fue indebidamente manipulada cuando la arcilla que la conforma aún estaba húmeda, antes de la cocción o al inicio de dicho proceso. Su altura máxima es de 57,1 cm. y su anchura máxima es 21,1 y el diámetro aproximado de su boca (deformada) es de 11,3 cm.

Material: arcilla margosa, correspondiente al tipo D del Sistema de Viena (Bourriau: 1981, 14-15).

Acabado: la superficie externa está alisada y cubierta por un engobe blanco denso, lo que da a la vasija un aspecto cuidado –propio de un recipiente elaborado con arcillas margosas- a pesar de su deformidad. Las líneas de torno están muy marcadas en algunas partes del cuerpo de este vaso cerámico.

Identificación arqueológica: 9D.01 25/1/05 97.02

Objeto: vasija cerámica.

Morfología: jarra alargada de anchura irregular y base inestable, desprovista de asas y cuello. Presenta borde alargado, convexo al exterior, boca ancha y hombros ligeramente marcados. Mide 58 cm. de altura; su anchura máxima es 23,6 cm, y el diámetro de su boca de 14,4 cm.

Material: arcilla aluvial depurada, correspondiente al tipo A1 del Sistema de Viena.

Acabado: la superficie externa está alisada y cubierta por un engobe poco denso de tono blanquecino que unido al color que la vasija ha adquirido tras la cocción, le da un aspecto exterior anaranjado pálido.

Identificación arqueológica: 9D.01 25/1/05 97.05

Objeto: vasija cerámica.

Morfología: jarra alargada de anchura irregular y base inestable, desprovista de asas y cuello. Se conserva incompleta. Presenta borde alargado, convexo al exterior, boca ancha y hombros ligeramente marcados. Su altura máxima aproximada es de 46 cm. de altura; su anchura máxima aproximada es 20,7 cm.; el diámetro de su boca es de 8,3 cm.

Material: arcilla aluvial depurada, correspondiente al tipo A1 del Sistema de Viena.

Acabado: la superficie externa está alisada y cubierta por un engobe poco denso de tono blanquecino que unido al color que la vasija ha adquirido tras la cocción, le da un aspecto exterior anaranjado pálido.

Identificación arqueológica: 9D.01 25/1/05 97.07

Objeto: vasija cerámica.

Morfología: jarra alargada incompleta. Los restos conservados corresponden a una vasija de anchura irregular y base inestable, desprovista de asas, similar a las ya comentadas (figs. 3-5). La altura máxima conservada es de 64,7 cm. de altura; su anchura máxima es 22,3 cm.

Material: arcilla aluvial depurada, correspondiente al tipo A1 del Sistema de Viena.

Acabado: la superficie externa está alisada y cubierta por un engobe poco denso de tono blanquecino que unido el color que la vasija ha adquirido tras la cocción, le da un aspecto exterior anaranjado pálido

Identificación arqueológica: 9D.01 25/1/05 93.03

Objeto: vasija cerámica.

Morfología: recipiente ovoide con borde alargado algo entrante, cóncavo al interior y convexo al exterior. Hombro horizontal marcado con arista. Presenta dos pequeñas asas que arrancan en la parte media del cuerpo del recipiente. Su base es inestable. Su altura es 23,1 cm. y su anchura máxima 16 cm.; el diámetro de su boca es de 9 cm.

Material: arcilla margosa del tipo A4/1b, del Sistema de Viena.

Acabado: El cuerpo de la vasija está cubierto de finas estrías de efecto decorativo que desaparecen en el inicio de la base, que es alisada. Presenta un engobe claro muy bien aplicado, que da al recipiente un aspecto rosado pálido. La unión de las asas está poco disimulada.

Descripción del depósito funerario de recipientes cerámicos hallado en 8D.01.

Dos vasijas de tipología similar a la de algunas jarras del depósito funerario UE-12 sm3 1, conforman otro depósito ritual cuyo hallazgo en 8D.01 ya ha sido comentado en las páginas precedentes. La descripción de las vasijas que integran el depósito funerario es la siguiente:

Identificación arqueológica: 8D.01 01/2/05 01

Objeto: vasija cerámica.

Morfología: jarra alargada de anchura irregular, desprovista de asas y cuello y con base inestable; dicha base aparece parcialmente abollada hacia adentro en uno de los lados de la vasija, probablemente por la inadecuada manipulación de la misma cuando la arcilla que la conforma aún estaba blanda, antes de su cocción o durante dicho proceso. Presenta borde alargado, convexo al interior, y recto, con leve inclinación hacia adentro, en el exterior; la boca es ancha. El recipiente presenta hombros ligeramente marcados. Su altura es de 56,5 cm.; su anchura máxima es de 18,3 cm. y el diámetro de su boca es de 9,2 cm.

Material: arcilla aluvial depurada, correspondiente al tipo A1 del Sistema de Viena.

Acabado: la superficie externa está alisada y cubierta por un engobe de tono blanquecino bastante denso.

Junto a la boca de esta vasija se halló, en el transcurso de la excavación, una pieza de lino, como ya hemos comentado anteriormente.

Identificación arqueológica: 8D.01 01/2/05 02

Objeto: vasija cerámica.

Morfología: jarra alargada de anchura irregular y base inestable, desprovista de asas y cuello. Presenta borde alargado, convexo al exterior, boca ancha y hombros ligeramente marcados. Su altura es de 65,6 cm. de altura; su anchura máxima es 23,7 cm; el diámetro de su boca es de 12,4 cm.

Material: arcilla aluvial depurada, correspondiente al tipo A1 del Sistema de Viena.

Acabado: la superficie externa está alisada y cubierta por un engobe poco denso de tono blanquecino.

Carácter ritual y simbólico del depósito de recipientes cerámicos UE-12 sm3 1.

La documentación de este depósito de recipientes cerámicos ha permitido, gracias al contenido de la jarra globular mostrada en la figs. 1,b y 2, a-b, la constatación arqueológica de un ritual funerario que fue de gran trascendencia para las gentes antiguas del Nilo. Se trata del ritual conocido como “apertura de la boca”, que se celebraba en las necrópolis, junto a la entrada de la tumba, en los momentos inmediatos al sepelio (Goyon: 1972, 95-96) para proporcionar al difunto la capacidad de renacer a una nueva vida en el más allá.

La jarra globular mencionada fue hallada en la excavación prácticamente entera, sólo le faltaban el cuello y el borde, y colmatada de un relleno terroso (fig. 1, b). Procedimos a su vaciado realizando una excavación pausada del mismo sobre la mesa del laboratorio en la propia exavación (fig. 11, a). Junto a la tierra que llenaba el recipiente aparecieron, en el nivel superior de colmatación, restos de vegetales y pequeños fragmentos de hojas de sílex que fueron convenientemente registrados y conservados para su posterior estudio. Retirado dicho nivel aparecieron fragmentos cerámicos. Pensamos por un instante que podrían corresponder a la parte perdida de la vasija que vaciábamos, su cuello y su borde, pero pronto comprobamos que ni la pasta cerámica, ni su grosor, ni su acabado correspondían con el mismo recipiente. Se trataba sin embargo de la parte inferior –galbo estriado, un asa pequeña y base inestable- de un recipiente elaborado con arcilla margosa correspondiente al tipo Marl A4/1b, del Sistema de Viena. Los fragmentos recuperados en el interior de la jarra globular sólo pudieron ser introducidos en ella cuando dicha vasija presentara la rotura actual de su parte superior, que la hace prescindir de cuello y de boca y ofrecer una gran abertura; de no ser así no hubiera sido posible colocar en su interior el fragmentario recipiente de arcilla margosa que estábamos descubriendo (fig. 11 b), dado el tamaño de su base inestable que se prologaba en un fragmento de galbo estriado. Una vez unidos los distintos fragmentos del recipiente hallado en el interior de la vasija globular comprobamos, para nuestra sorpresa, que con ellos completábamos una vasija (fig. 7, a-b) que había sido parcialmente reconstruida a partir de restos hallados en la excavación del depósito en su ubicación en 9D.01 (UE 12). Esta vasija resulta llamativa dentro del conjunto de los seis recipientes que lo conforman, dado el tamaño relativamente menor en comparación con las otras jarras, la materia prima utilizada en su elaboración, una arcilla margosa muy depurada (Marl A4/1b; sólo otra vasija del depósito está elaborada con arcilla margosa, la mostrada en la fig. 4, a-b, de aspecto más tosco) y su cuidado acabado, con galbo finamente estriado. Esta vasija muestra una acusada diferencia formal con el resto de las jarras que componen el depósito, pero a pesar de ello corresponde a un tipo de recipiente bien representado en las necrópolis egipcias, especialmente en el Alto Egipto, de la XXV dinastía en adelante (López Grande et alii, 1995: 91-92). La localización de parte de este recipiente en el interior de la jarra globular es algo que todavía no podemos explicar.

Una vez recuperados los fragmentos cerámicos aludidos y comprobada su pertenencia a la vasija en cuestión, proseguimos la excavación pausada del relleno de la jarra globular. Para nuestra sorpresa encontramos unas piedras de caliza de tamaño mediano, superior al de las que habían sido halladas en la excavación del conjunto cerámico. Una de las piedras del interior de la vasija globular presentaba manchas de pintura blanca. Extrajimos todas ellas y proseguimos con la “micro-excavación” del contenido del recipiente. Observamos que adherido a la pared interna de la vasija, en su parte inferior, aparecía un conjunto de piezas de lino, aprisionado por una piedra de forma irregular que dado su tamaño (18 x 12 cm.) tampoco pudo haberse introducido en la vasija cuando ésta conservaba su cuello y su boca originales. Apareció entonces un pequeño mechón de cabello humano que nos sorprendió notablemente y que fue recogido y conservado para su posterior estudio. Por fin extrajimos la piedra grande que sostenía el conjunto de lino y éste se desprendió de la pared y del fondo de la vasija. Colocado sobre la mesa (fig. 11, c) comprobamos que se trataba de una atillo de lino anudado. La extraordinaria conservación del tejido nos permitió desatarlo sin problemas, y comprobar que en su interior se guardaba un mechón, en este caso de notable tamaño y abundante, de cabello humano (fig. 11 d).

El pelo en la ceremonia de “apertura de la boca”.

En el desarrollo del ritual de “apertura de la boca” es notable la presencia de dos mujeres que han participado en el cortejo de las plañideras, pero que en un momento dado se han separado de él uniéndose a los sacerdotes ritualistas que han de proceder a la apertura simbólica de la boca del difunto. Estas mujeres personifican a las diosas Isis y Neftis, ambas muy involucradas, de acuerdo a las creencias egipcias, en el renacimiento de los difuntos a una nueva existencia, siguiendo el modelo que fuera iniciado por Osiris.

En su papel de plañideras del difunto las mujeres que personificaban a Isis y Neftis realizaban una serie de gestos y de movimientos en los que el cabello, sm3 en lengua egipcia (Wb IV, 122,1), era balanceado, agitado, colocado sobre el rostro y estirado realizando el gesto nwn (Wb II, 222,5). Estos movimientos, que se hacían con los mechones que nacen sobre las sienes y próximos a la frente, eran muestras de dolor por la muerte del finado. Además, estaban ideados para incitar a la resurrección la virilidad del difunto, al que las diosas increpaban a despertarse y a adquirir la energía vital contenida en sus cabelleras (Derret: 1973, 101). De acuerdo al pensamiento egipcio el sm3 es un elemento cargado de energía vital, potencialidad que ha de ser transmitida al difunto para facilitar su resurrección (Mayassis: 1955, 354-362).

Numerosos textos funerarios egipcios indican que las diosas Isis y Neftis ofrecen su cabello al difunto. Cabe entender que esta entrega u ofrenda se hace después de haber utilizado su cabellera con finalidad mágica y ritual. En los Textos de los Sarcófagos (Barguet: 1967, I, 66) podemos leer “…Isis te amamanta, Neftis te da su pecho boca abajo. Las Dos Señoras de Dep te dan sus cabelleras…”. El verbo que en egipcio se utiliza para expresar la entrega del cabello por parte de la diosas, es rdi, cuya traducción puede ser “dar”, “ofrecer”, “colocar” (Wb II,464), con lo que parece designarse un acto físico en el que las plañideras que representaban el papel de Isis y Neftis daban, colocaban y entregaban su cabello (sm3) al difunto, en una idea clara de regeneración de la vida, que aparece en el texto mencionado y otros muchos asociados al acto de amamantar.

El corte del cabello de las sienes de las plañideras parece reflejarse en imágenes de las tumbas en las que éstas mujeres aparecen en las viñetas que corresponden a los actos del ritual con los cabellos cortados, como en las tumbas de Sobek-Mose, en Er-Rizeikat (Hayes: 1939), y en las tumbas tebanas de Amenemhat (TT 82) y de Rejmire (TT100), entre otras. El acto físico de colocar el cabello entre los objetos ofrecidos al difunto parece constatarse en el depósito funerario de recipientes cerámicos hallado en el sector 9D.01, UE-12, de nuestra excavación. El cabello colocado con cuidado en una pieza de lino anudada para protegerlo, atillo que después fue colocado en el fondo de un recipiente y sostenido en él con una piedra que lo aprisionaba, para evitar su pérdida. Todo ello constituye la huella arqueológica de un acto cultual relativo sin duda a la entrega simbólica del cabello de las diosas al difunto para que éste pudiera regenerar su vida y volviera a existir. El resto del contenido del recipiente no parece en absoluto casual: piedras de cierto tamaño, una de ellas con manchas de pintura blanca; restos de la vasija mostrada en la figura 7 a-b; restos de piedras de sílex –quizá las que sirvieron para cortar el cabello- y de vegetación. Probablemente este recipiente globular de grandes dimensiones, con la boca rota para poder acoger los objetos de cierto tamaño que fueron colocados en su interior, y decorado en su superficie externa con un motivo pintado en blanco a modo de venda, cumplía una función importante en el conjunto del depósito pues en él se recogían los elementos probablemente más significativos de la ofrenda funeraria. Entre ellos el caballo de la una diosas, Isis o Neftis, que cortado de la melena de la plañidera que personificó su papel durante la celebración del ritual suponía una esperanza de vida en la eternidad para el difunto a cuya memoria la ofrenda estaba destinada.