Proyecto Djehuty

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Baki, Supervisor del ganado de Amón

José Miguel Serrano

Durante las cuatro primeras campañas del Proyecto Djehuty se recogieron varios cientos de conos funerarios, la mayoría de ellos correspondientes a personajes cuyas tumbas estarían situadas en las proximidades del área de excavación. Tal es el caso de un individuo llamado Baki (37 conos), registrado ya desde la primera campaña, que presentaba el interés añadido de ser, en principio, un desconocido, y además titular de un puesto de considerable relevancia, cual era el de “Supervisor del ganado de Amón”. Con los conos de Baki se han podido relacionar con bastante seguridad los de una mujer, Itef (24 conos hasta la fecha), que sería su mujer, ya que en la impronta de sus conos se lee: “Su esposa, la señora de la casa Itef”.

Ambas piezas provendrían de una misma y única tumba que, por la localización y dispersión de los conos, debía estar situada por encima del nivel de los patios de la TT 11(Djehuty), TT 12 (Hery) y la intermedia -399-. Ahí se localizaba la que hasta ahora habíamos llamado “Tumba de Nebamón”, que apareció a finales de la segunda campaña (2003). Se adscribió en principio al “Escriba Nebamón” por una serie de adobes con este escueto texto en impronta, algunos de los cuales se emplearon para uno de los muros laterales del patio.

Se trata de una tumba muy destruida, que originalmente pudo haber tenido una planta algo parecida a la de Djehuty, en forma de “T invertida”, posiblemente también con una capilla al fondo. No obstante su lamentable estado, en ella se realizaron interesantes descubrimientos: la tumba debía estar pintada, y en la pared que cierra el brazo O. de la sala transversal había un nicho con estatua, como sucede en la TT 11. El muro de lo que debió ser la fachada original de la tumba aparecía en principio tallado en la roca madre o djebel, pero luego pudo verse que se terminó de elaborar en cantería, a base de bloques de caliza perfectamente trabajados y escuadrados, pulidos además hacia el exterior. En esa fachada de cantería se abre el hueco de la entrada original de la tumba y, por delante, el espacio de lo que debió ser el patio.

La fachada y el patio fueron objeto de excavación sistemática en la campaña del 2005, con unos resultados notables. El patio es pequeño, pero se encuentra bastante bien conservado, con un relleno muy fértil en hallazgos de materiales. Entre todos ellos destacan indudablemente los fragmentos de piedra arenisca, con inscripción, correspondientes a dos jambas a nombre del “Supervisor del ganado de Amón, Baki”. La existencia de un elemento arquitectónico de este tipo era previsible, ya que el hueco de entrada a la llamada “Tumba de Nebamón”, 140 cms., era demasiado ancho para los parámetros normales de las tumbas tebanas, unos 90 cms. aproximadamente (como en la tumba de Djehuty, así como en la -399-, donde es incluso algo menor). La inclusión de las jambas deja la entrada en las medidas estándar. Hay que anotar que todos los fragmentos de jamba aparecen en el patio, la mayoría muy próximos a la fachada o al propio hueco de la puerta y, por si fuera poco, al terminar de descubrir dicha puerta ha podido recuperarse un último fragmento aún in situ y con el nombre de Baki, que, presumiblemente, fue propietario original de esa tumba.

De la jamba de la izquierda se han conservado tres fragmentos que encajan entre sí, además de un cuarto fragmento suelto (posiblemente parte del extremo inferior derecho de la pieza), a lo que hay que añadir el trozo que aún está en su sitio, con el nombre de nuestro personaje. De la jamba derecha, mucho mejor preservada, nos quedan seis fragmentos, que se acoplan perfectamente entre sí, y que alcanzan una altura de 145 cms. Falta el extremo superior, quizás unos 10 o 15 cms. Por otra parte la jamba se apoya en un plinto o saliente tallado, que alcanza los 30 cms., a partir del zócalo o escalón de la puerta. Si ello es así (solo la excavación completa de la puerta de Baki permitirá confirmarlo), el hueco de acceso podría haber tenido 190 cms. de altura, lo que supone un adecuado acceso, similar a la norma en las tumbas tebanas.

No es fácil sacar conclusiones en cuanto a la datación precisa desde una perspectiva paleográfica. El tipo de signos es en general ajustable a la primera mitad de la dinastía XVIII, hasta Tutmosis III/Amenhotep II. De todas maneras la ordenación de los signos presenta una sobriedad y un clasicismo algo arcaicos, que podría apuntar a una datación más temprana, siempre –insistimos- dentro de la dinastía XVIII. A esto se ajusta asimismo la ausencia de una representación figurada del difunto, que con frecuencia aparece en la base de las columnas de texto de este tipo de monumento (cf. TT 20), o un tratamiento iconográfico más complejo y barroco de este tipo de elementos arquitectónicos, que nos habría situado ya claramente en la segunda mitad de la dinastía (cf. TT 48).

La jamba de la izquierda, la peor conservada, debía contener el inicio de la típica fórmula de invocación de ofrendas, referida a un dios cuyo nombre concreto se ha perdido, pero al que se le aplican los apelativos de “el viviente, Jefe de la eternidad”. El “viviente” (o “El que vive”) es un epíteto muy común aplicado de forma especialmente frecuente al dios de los muertos por excelencia, a Osiris. En cambio, “Jefe de la eternidad” es una expresión rara, que tan sólo encontramos en otra ocasión, en una inscripción de Nakht-Min, el propietario de la TT 87, que además corresponde a la época de Hatshepsut/Tutmosis III, lo que se nos antoja un elemento relevante para aproximar una datación de Baki.

La jamba de la derecha, que conserva un texto mucho más largo, también es una invocación de ofrendas. De nuevo el nombre del dios se ha perdido, y ni siquiera se conservan, como en la jamba izquierda, los epítetos correspondientes. No obstante es muy posible que los dos trazos horizontales que aparecen justo en la fractura superior de la columna primera correspondan a “las dos tierras”, con lo cual proponemos la reconstrucción siguiente: “Una ofrenda que da el Rey, Amón Señor de los Tronos de las Dos Tierras…”. Se ajustaría bien a los usos del período en la necrópolis tebana, con la mención a Osiris, dios de los muertos, por un lado, y por otro al Amón tebano, patrono de la región y de la necrópolis. Esta doble invocación, con los epítetos que hemos reseñado, es la que aparece precisamente en el texto de Nakht-Min que nos ha servido de paralelo para la advocación osiriana de la otra jamba. Además, en esta jamba derecha, en la mención del cargo de Baki como “Supervisor del ganado de Amón”, el nombre del dios aparece borrado, con las típicas trazas de la damnatio memoriae de la época Amárnica, lo que nos da un cómodo término ante quem para aproximar una datación de la pieza.

Pasemos ahora al estudio antroponímico e institucional de nuestro personaje. El nombre de Baki es posiblemente un derivado, o abreviatura, de un nombre del tipo Bak-en-Amón o similar. Baki sería, así pues, un hipocorístico, con la típica terminación en –i o –y, normalmente el nombre con el que se conoce socialmente al individuo, y también el que se recuerda en su tumba y al que se le rinde culto funerario. Aunque esta práctica tocante a las costumbres y usos onomásticos es frecuente a lo largo de todos los períodos y épocas de la historia faraónica, tuvo una notable difusión y popularidad en el Reino Medio, Segundo Período Intermedio, y dinastía XVIII, donde es frecuente encontrar nombres del tipo Ipy, Ameny, Chechy, Tety, Baki, Hery y similares. Centrándonos en la documentación concreta del Reino Nuevo, se aprecia claramente que el nombre de Baki, aparte de gozar de una cierta popularidad entre los miembros de la colonia Ramésida de Deir el-Medina, es sobre todo común en la primera mitad de la dinastía XVIII, especialmente bajo los reinados de Hatshepsut, Tutmosis III y Amenhotep II, decayendo su uso posteriormente.

Bastante menos común es el nombre de la esposa de Baki, Itef, que habría que releer simplemente como It. Posiblemente se trata también de una abreviatura a partir de nombres como It-Amón, It-nefer-Amón y similares. En cualquier caso, es un tipo de nombre frecuente en mujeres, que se concentra en un marco temporal que va desde el Reino Medio, pasando por Segundo Período Intermedio, hasta los inicios de la dinastía XVIII. Todo ello sugiere que se trata de un nombre con sabor arcaizante dentro de lo que son las modas onomásticas al inicio del Reino Nuevo, apuntando quizás a un momento temprano de la dinastía XVIII.

Es el momento de preguntarnos acerca de la posibilidad de vincular a este Baki, Supervisor del ganado de Amón, con alguno de los personajes ya conocidos de la dinastía XVIII, en un intento de fijar mejor la cronología y el entorno social de nuestro protagonista. Tenemos bien constatado a un Bakenamón que acumuló los cargos de “Escriba real, Escriba Contable del ganado de Amón y Supervisor del ganado de Amón”. Pese a las sugerentes similitudes, y por si la diferencia de expresión del nombre no hubiera sido suficiente, hay que señalar que Bakenamón es conocido por conos funerarios bastante diferentes en estilo de los de nuestro hombre, provenientes sin duda de una tumba propia, ubicada en otro lugar.

Por otra parte es curioso, y hasta cierto punto chocante, que en las excavaciones del Marqués de Northampton, Spiegelberg y Newberry, quienes ya recogen por cierto la impronta del cono de It(ef), se encontraron materiales a nombre de Baki, pero, aparentemente, sin conexión alguna que el personaje que nos ocupa. Así, registran un cono funerario de Baki “Mayordomo y Contador del grano”, hijo de Amenmose y Baket. Y entre las tumbas de altos funcionarios halladas, incluyen la tumba de un Baki, “Jefe-sirviente y Pesador del oro y la plata en el dominio de Amón”, sin duda la TT 18, bastante más hacia el norte, y sin nada que ver con nuestro personaje.

La conexión o el vínculo más plausible e interesante que podemos atribuir a nuestro Baki, Supervisor del ganado de Amón, apunta ni más ni menos que a una de las tumbas privadas mas interesantes y lujosas de toda la necrópolis tebana, la TT 100, de Rekhmira. En la gran sala transversal de esta extraordinaria tumba, en el muro que cierra el brazo E. aparecen representados familiares y ancestros del que fue influyente visir de Tutmosis III. En el registro superior, junto con uno de los hijos del difunto (Menkheperraseneb), aparece el visir Amethu, abuelo paterno de Rekhmira, y su tío User, que también desempeñó el puesto de visir. En el segundo registro, sin duda en paralelo con el anterior, aparecen otros dos hijos de Rekhmira, Amenhotep y Neferuben, acompañando a un personaje llamado Baki, que debe ser otro antepasado cercano. Para unos podría tratarse del abuelo materno de Rekhmira; para otros podría ser su suegro, o quizás un tío materno. Este individuo, en todo caso, aparece como “Supervisor de las terneras de Amón”, un cargo que no suele quedar separado de las competencias del Supervisor del ganado de Amón, entendiéndose que ambos títulos son hasta cierto punto equivalentes, y en cualquier caso acumulados en una misma persona. Además, en la Tumba de Rekhmira Baki aparece acompañado de su esposa, de la que se conserva su nombre. Aunque escrito con unos componentes gráficos en parte distintos, presentando una versión más elaborada del antropónimo, también se lee como It, siendo por lo tanto equivalente del nombre que encontramos en los conos de la esposa del Baki mencionados al principio.

Podemos por tanto lanzar la hipótesis de que el Baki que aparece en las jambas halladas en las proximidades de la TT 11 y TT 12 en la cuarta campaña del Proyecto Djehuty, sea el mismo personaje que se incluye entre los familiares -parece que entre los ancestros próximos- de Rekhmira. Cronológicamente esta identificación sería perfectamente posible ya que, como se ha visto a lo largo de este estudio, la mayoría de los elementos indicativos de datación relativos a Baki, Supervisor del ganado de Amón, como la tipología de los conos, la onomástica, o los elementos singulares que presenta la epigrafía de la jamba, apuntan a una fecha temprana dentro de lo que es la dinastía XVIII, quizás, aventurándonos un poco, la época entre Tutmosis I-Hatshepsut.