Proyecto Djehuty

Contexto cultural

Constructores y artesanos de las tumbas

La comunidad de trabajadores especializados que residía en el pueblo de Deir el-Medineh eran los encargados de la construcción de las tumbas reales. Esta comunidad vivió aislada debido a la necesidad de ser discretos y guardar el secreto que imponía la construcción de las tumbas reales. Por ello, la comunidad respondía directamente ante el visir y era controlada por los Medjay, el cuerpo de guardias que vigilada la necrópolis real.

Ostracon en el Museo de Luxor, mostrando trabajos de construcción Ostracon en el Museo de Luxor, mostrando trabajos de construcción. Casas levantadas en lo alto de la montaña por los 
artesanos encargados de construir y decorar las tumbas del Valle de los 
Reyes Casas levantadas en lo alto de la montaña por los artesanos encargados de construir y decorar las tumbas del Valle de los Reyes. Casas levantadas en lo alto de la montaña por los 
artesanos encargados de construir y decorar las tumbas del Valle de los 
Reyes Casas levantadas en lo alto de la montaña por los artesanos encargados de construir y decorar las tumbas del Valle de los Reyes.

Las jornadas laborales tenían una duración variable, según las dimensiones de la tumba. La jornada de trabajo comenzaba al amanecer y duraba unas ocho horas, con una pequeña interrupción a las cuatro horas para trabajar. Los trabajadores se organizaban en equipos que trabajaban bajo la supervisión de una arquitecto. El equipo se subdividía en dos grupos que trabajaban simultaneamente bajo las órdenes de dos capataces. EL jefe del equipo, nombrado por el faraón mismo o por el visir, era el responsable del trabajo, comprobaba los motivos de las ausencias laborales de los trabajadores y trataba con el visir por mediación de un escriba. Los capataces tenían que inspecionar la distribución del material guardado en los almacenes y hacer la lista de los trabajadores presentes y ausentes. EL número de miembros del grupo no era fijo, pero por término medio oscilaba entre 30 y 60 personas, aunque esta cifra se podía incrementar hasta 120 personas.

Detalle de una capilla pintada en época de Ramsés II Detalle de una capilla pintada en época de Ramsés II.

Programa de construcción

Una vez que había sido elegido el lugar de construcción del enterramiento, se confiaba la ejecución del proyecto al arquitecto y los artesanos de Deir el-Madina: El primer paso cocnsistía en dibujar la planta de la tumba, especificando las características arquitectónicas así como la decoración, las pinturas y los textos que se representarían en las paredes. Las obligaciones de los trabajadores eran especializadas y complementarias: canteros, yeseros, escultores, dibujantes y decoradores trabajaban coco con codo y simultaneamente en una especie de cadena de montaje.

Los canteros eran los primeros en entrar en acción. Mientras progresaban las excavaciones que iban penetrando en la montaña, los yeseros alisaban las paredes de las zonas más cercanas a la superficie y colocaban una capa de muna, una especie de yeso obtenido a partir de aarcilla, cuarzo, piedra caliza y paja triturada., sobre la que aplicaban una capa más ligera de yeso, hecho de arcilla y piedra claiza, para acabar enjalbegando la pared con aljez disuelto en agua. La decoración, que era elegida por los sumos sacerdotes junto con el faraón, se confiaba a los artistas. La superficie a tratar se subdividía en numerosos cuadrados por medio de almagre y un cordel atado a un palo, con el fin de colocar correctamente las figuras y los textos, de manera que las porporciones se respetaran de acuerdo con los cánones establecidos. Los dibujantes trabajaban bajo la supervisión de un dibujante-jefe que hacía las correcciones necesarias en carboncillo. Después intervenían los escultores, que comenzaban a labrar la roca para obtener un bajorrelieve al que luego darían color los pintores.

Techo de la cámara sepulcral de Djehuty Techo de la cámara sepulcral de Djehuty.