Proyecto Djehuty

Diario de excavación

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14 de enero

Esta campaña tiene que ser especial, tenemos que hacerla especial… entre todos. Ya ha comenzado de la mejor forma posible, que es ponerla en marcha gracias al apoyo de casi trescientas personas, que con su ayuda económica han hecho posible que estemos hoy aquí, en Luxor, dispuestos a morder la montaña tebana… Bueno, sin exagerar. El caso es que es un gran orgullo contar con el apoyo de tanta gente, supone una gran responsabilidad y hace que nuestro trabajo aquí sea viva todavía con más intensidad y emoción. Recurrir al micro-mecenazgo para poder sacar adelante un proyecto de investigación la verdad es que suena un poco raro y resulta algo incómodo para quien lo lanza. Pero, al final, la situación se revierte y el respaldo y entusiasmo de los “seguidores de Djehuty” te infunde ánimos y te motiva de una forma muy especial. Todo esto era para expresar, de un forma algo retorcida, nuestro enorme agradecimiento a todos los participantes del “corwdfunding” y fans del proyecto.

Dispuestos a cruzar el Nilo para iniciar los trámites de la apertura de la 19ª campaña arqueológica.
Dispuestos a cruzar el Nilo para iniciar los trámites de la apertura de la 19ª campaña arqueológica.
Alí y el mudir en la barca, poniéndose al día.
Alí y el mudir en la barca, poniéndose al día.
Vista de la montaña tebana desde la otra orilla en una mañana muy clara.
Vista de la montaña tebana desde la otra orilla en una mañana muy clara.

El lunes volamos desde Madrid a Luxor ocho del equipo y, una vez más, contamos con el apoyo de Egyptair, que nos permitió algunos bultos de más. Si bien el vuelo y la escala en Cairo fue como la seda, el paso por la aduana de Luxor volvió a ser un calvario. Nos abrieron las dieciocho maletas y cajas que llevábamos, hasta que al final se aburrieron y nos dejaron marchar. Total, que llegamos al Marsam pasadas las dos de la mañana. Volver al patio del hotel es ya casi como volver a nuestra segunda casa y, a pesar de la hora, nos dio a todos un subidón; abrazar a los chicos que trabajan allí desde hace años, tomar la sopa de la noche, ocupar las habitaciones oscuras y frías, pero llenas de encanto…

La montaña al atardecer desde los campos frente al Marsam.
La montaña al atardecer desde los campos frente al Marsam.
El pico de el-Qurn tiene un atractivo especial.
El pico de el-Qurn tiene un atractivo especial.
Ovejas junto al Marsam.
Ovejas junto al Marsam.

A la mañana siguiente, nos dedicamos a la logística del hotel, a acondicionar nuestra sala de trabajo y a reorganizar todo el material que guardamos durante el año en un pequeño almacén del hotel. Acompañados por el rais Alí Farouk, Lucía y yo cruzamos el Nilo para cumplir con las autoridades locales y la burocracia. Todo transcurrió sin incidentes y a las doce teníamos todos los papeles ya listos y el inspector del Servicio de Antigüedades asignado. Pero una nueva norma de la policía impide ahora comenzar el trabajo en el yacimiento el mismo día que terminas el papeleo, por lo que nos vimos obligados a retrasar hasta mañana martes la apertura de las tumbas y, en definitiva, de la campaña. “Mish muskela”, no pasa nada, tampoco hemos perdido tanto tiempo y mañana podremos ir al yacimiento a las siete de la mañana.

Desde la terraza del Marsam se ve el jardín que construimos el año pasado en los campos de cultivo.
Desde la terraza del Marsam se ve el jardín que construimos el año pasado en los campos de cultivo.
Portada del catálogo de Estelas e inscripciones de Deir el-Medina en el Museo de El Cairo.
Portada del catálogo de Estelas e inscripciones de Deir el-Medina en el Museo de El Cairo.
El catálogo transcribe, traduce y comenta casi setenta inscripciones de los artesanos que construyeron y decoraron las tumbas del Valle de los reyes.
El catálogo transcribe, traduce y comenta casi setenta inscripciones de los artesanos que construyeron y decoraron las tumbas del Valle de los reyes.

Como un apéndice del Proyecto Djehuty incluyo en el Diario la noticia, la buena noticia, de la publicación de un catálogo de estelas e inscripciones de Deir el-Medina del Museo de El Cairo, que ha salido a la luz esta misma semana. Lo firmamos Gema Menéndez y yo, pero en él han participado también Andrés Diego Espinel, José Miguel Parra, Ana de Diego y Ahmed Amín, todos ellos antiguos miembros del equipo Djehuty. Este proyecto se concibió y puso en marcha a la vez que el Proyecto Djehuty, a finales del año 2000. Por distintas razones su publicación ha llevado muchos más años de lo previsto, pero al final se ha logrado y debe considerarse un gran éxito, pues muy pocos son los egiptólogos que han firmado uno de los catálogos científicos del Museo. De alguna forma está asociado al proyecto y es por ello que le hacemos aquí un hueco para celebrarlo.