Proyecto Djehuty

Diario de excavación

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22 de enero

Por la mañana temprano cayeron unas gotas de lluvia que hicieron que todo oliera distinto. Aprovechando la luz tamizada por las nubes, Pito estuvo fotografiando las estructuras de adobe y los estratos de los perfiles en el Sector 10, asistido por Angie y José Miguel. En el sector que coordina Carlos, por encima de las tumbas, se está descendiendo a buen ritmo, y prueba de ello es que hoy hemos aprovechado al soldador que está ayudando en la confección del nuevo techo de la capilla de Djehuty para que seccione el “pozo Benissa”, la estructura de metal que fuimos descendiendo desde lo alto de la colina hasta alcanzar el techo de la capilla de Djehuty y solventar así la caída de escombros en el interior de la tumba. Para Carlos ha sido, sin duda, un momento de sentimientos encontrados: nos costó irlo construyendo hacia abajo, soldando una a una las planchas de metal de 30 centímetros y bajar así más de 8 metros… y ahora en unos minutos decapitamos los dos metros de arriba con una pasada de la radial.

Alí organiza y controla a los trabajadores
Alí organiza y controla a los trabajadores en la excavación.
Carlos posa junto al 'pozo Benissa'
Carlos posa junto al “pozo Benissa” antes de su mutilación.
Momias de animales
Momias de animales recién salidas de la cámara sepulcral de Hery.

Pero hoy ha sido un día muy especial para el Proyecto Djehuty por otros motivos. De esos que te hacen sentir que tocas el cielo por unos segundos, que superan cualquier sueño, cualquier ilusión o fantasía que te hubieras podido crear en la mente años atrás. No sé si exagero, pero es como lo siento. Hemos colocado la vitrina de los ramos de flores en el Museo de Luxor y ha quedado preciosa. Nuestro trabajo nos ha costado, pues entre la fragilidad de los ramos, la estrechez de la gran vitrina y la cantidad de gente alrededor dando su opinión, Pía y yo hemos sufrido lo nuestro. Había que hacer las cosas y moverse con sumo cuidado, pero a la vez había que ir rápido para que nos diera tiempo a terminar; había que tener mano izquierda y diplomacia, pero a la vez firmeza para convencer de que nuestro diseño, al que tantas vueltas habíamos ido dando en Madrid, era el más apropiado. Al final, con buena voluntad por todas las partes implicadas, el resultado ha sido muy positivo. La vitrina está en el piso de arriba del Museo, dentro de una gran “pecera” donde se exponen, por un lado objetos de vida cotidiana y frágiles, como cestas, sillas, linos y papiros, y por otro lado objetos de la tumba de Tutankhamon. En esa vitrina ya teníamos, en uno de los extremos un lino con la fecha de confección en el año 2 de Amenhotep II, y en el otro extremo el ataúd de Iqer acompañado de sus arcos, flechas y cerámica, que instalamos en el mes de mayo del año pasado.

Vista del Sector 10
Vista del Sector 10 desde lo alto de la escalera.
Pía monta la vitrina de las flores
Pía monta la vitrina de las flores en el Museo de Luxor.
Vitrina y cartela de las flores
Vitrina y cartela de las flores: así han quedado expuestas.

Ya son cinco los conjuntos que tenemos expuestos en el Museo de Luxor, y esto es algo realmente inaudito: la Tabla del Aprendiz, el lino de Amenhotep II, el ataúd de Iqer y su equipamiento funerario, los pendientes de oro hallados en la tumba de Djehuty y ahora los ramos de flores hallados en un agujero en su patio de entrada pero que datan del año 1000 a. C. El éxito es del trabajo en grupo, del arqueólogo que excava y estudia el yacimiento, del arquitecto que topografía el terreno, del fotógrafo que documenta el hallazgo, del restaurador que mima la pieza… El éxito reside, como dice el rais Alí, en amar tu trabajo, y de cuidarlo de principio a fin. No es por presumir, pero es que ninguna misión tiene nada así en ningún museo, y es para estar orgullosos, en primer lugar todos los miembros del Proyecto Djehuty desde luego (los presentes y también los pasados), y luego nuestros patrocinadores desde que comenzamos esta aventura hace doce años, el CSIC por apoyarnos institucionalmente, y desde luego nuestros seguidores (en persona y a través de la web). Gracias a todos. Esperemos que desde aquí, este éxito egiptológico sirva para mandar ánimos y esperanza a todos los españoles que lo necesitan en estos momentos. Y es que, a veces, hasta las cosas que parecen más inalcanzables pueden conseguirse.

El mudir posa con algunas de las conservadoras del museo
El mudir posa con algunas de las conservadoras del museo, tras el montaje de la vitrina.
Las flores y el ataúd de Iqer
Las flores a la izquierda y el ataúd de Iqer al fondo de la gran vitrina.
La Tabla del Aprendiz
La Tabla del Aprendiz luciendo su nueva sujeción.