Proyecto Djehuty

Diario de excavación

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9 de enero

Como nos habíamos acostado sobre las tres, hoy retrasamos el desayuno hasta las ocho. Además, las oficinas del Servicio de Antigüedades no abrían hasta las diez. Alí me vino a recoger a las nueve, y aprovechamos para hacer una visita rápida a la misión italiana que excava y restaura el templo de Millones de Años del rey Amenhotep II. Luego cruzamos el río para validar el plan de trabajo aprobado para esta campaña en la oficina de Mansour Boraek, un buen amigo que, además de atender las cuestiones burocráticas relacionadas con las antigüedades en Luxor, dirige desde hace años una excavación imponente a la entrada del templo de Luxor. Luego volvimos sobre nuestros pasos para continuar los papeleos en el “taftish”, la oficina que dirige Mohamed Abd el-Aziz y donde se reúnen y discuten los inspectores de antigüedades que supervisan las excavaciones en el West Bank.

Egyptair es un gran amigo del proyecto
Vista del Marsam desde los cultivos.
El patio del Marsam
Campos de arroz inundados.
Cena en la 'sala de las bienvenidas'
De paseo delante del pilono de entrada al Rameseum.

La sorpresa fue conocer que nos habían vuelto a asignar a la inspectora Hekmat, que ha estado ya con nosotros en dos ocasiones. Pronto apareció por allí, nos saludamos y completamos el papeleo para abrir las tumbas y poder comenzar el trabajo. Por desgracia, ya era la una de la tarde y los jefes recomendaron dejar la “apertura oficial” para mañana temprano. Tras superar una pequeña decepción, volví al Marsam, donde el resto del equipo había estado ordenando el almacén donde guardamos todo el material, y organizando la sala de trabajo en el piso de arriba.

Egyptair es un gran amigo del proyecto
Atardeciendo en el Rameseum.
El patio del Marsam
Entrada a una casa en el camino.
Cena en la 'sala de las bienvenidas'
De vuelta a casa.

Por la tarde, la mayoría nos dimos un paseo por los campos de cultivo junto al Marsam, nos acercamos al Rameseum y visitamos una “casa rural” muy bien puesta que se alquila por temporadas. Se trataba también de quemar adrenalina: todos tenemos unas ganas locas de ir al yacimiento y comenzar a trabajar. Bukra en-sha-Alá!.