Proyecto Djehuty

Diario de excavación

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28 de enero

Trabajo de campo

Hoy hemos dormido todos un poco más. A las ocho y media quedamos para desayunar juntos en el patio, cuando el sol comienza ya a calentar. Para variar, un par de huevos fritos y un buen zumo de naranja natural.

Nos hemos pasado toda la mañana andando. Primero nos dirigimos a Qurna a ver unas cuantas tumbas de particulares, comenzando por la más espectacular (desde mi punto de vista), la de Rekhmire, que fue visir bajo el reinado de Tutmosis III. Llevábamos nuestros reflectores de la excavación, así que pudimos ver las pinturas con una espléndida luz natural y reparar en los múltiples detalles que el artista plasmó en las paredes, sobre los distintos oficios, la llegada de embajadas extranjeras con regalos para el faraón, el ritual de la apertura de la boca, la procesión funeraria, etc. Luego visitamos la tumba de Sennefer, famosa por tener el techo decorado con un emparrado, y después la de Mena y la de Nakht.

Desde Qurna, fuimos caminando hasta la zona llamada “el-Birabi”, a la entrada del valle de Deir el-Bahari. Subimos la montaña y nos adentramos en Dra Abu el-Naga desde el sur. Algunas de las tumbas de esta zona, de época ramésida, conservan restos de la pirámide de adobes que en su día coronaba la fachada. Desde arriba de la montaña se disfruta de una vista panorámica maravillosa. Cuando te acercas a las casas del pueblo por arriba, se puede apreciar muy bien cómo detrás de casi todas se abre la entrada a una tumba de época faraónica excavada en la falda de la montaña.

Marcha
El grupo Djehuty comienza a subir la montaña de Dra Abu el-Naga.
Tumbas al sur
Vista del pueblo, con el pico de el-Qurn al fondo.
Dra Abu el-Naga
Vista del pueblo, con el pico de el-Qurn al fondo.
Casa con tumba
Muchas de las casas se levantan delante de tumbas excavadas en la montaña y las utilizan de almacén o establo.

Trabajo de gabinete

El paseo por las cumbres acabó sobre nuestro yacimiento, hoy tranquilo. Ya hasta venimos los viernes, como si una fuerza oculta nos atrajera a él. Al descender, Mohamed, el niño del té, nos vino a saludar y nos invitó a pasar a su casa. Estuvimos un rato charlando y tomando un té. Una familia encantadora.

Vista al norte
Vista del yacimiento desde lo alto del pueblo hacia el norte.
Vista al sur
Al sur del yacimiento comienza (o termina) el pueblo de Dra Abu el-Naga.

Vida cotidiana

Palmeras
Esto es lo que se ve cuando abres los ojos después de echarte una siesta en los bancos del patio del Marsam.
En familia
El “moudir” con Mohamed, Mahmoud y Ahmed, que viven junto al yacimiento.
Reflejos
Un “gafir” refleja con un espejo la luz solar dentro de la tumba de Qurna.